miércoles, 15 de diciembre de 2010

Mi vida en Singapur ... (2)

No es que alguna vez tuviera una idea de lo que quería hacer o estudiar, pero si tenia muchas ideas sobre lo que no quería terminar siendo, y una de ellas era “ama de casa”. Ahora que estoy oficialmente desempleada me doy cuenta de lo increíblemente aburrido que es no tener absolutamente nada que hacer, aunque me gustaría decir que tengo mas tiempo para dormir, leer, caminar y reflexionar, la verdad es que me da ansiedad el saber que las próximas 10 horas o mas, voy a estar pensando en que hacer para desaburrirme.
Estar en un país diferente y desconocido debería de ser suficiente para entretenerme, pero eso no es cierto, porque hacer turismo solo, no tiene sentido, no hay con quien compartir impresiones o pensamientos, y se encuentra uno escudándose detrás de la cámara fotográfica para parecer menos “tonto” dando vueltas por allí solo. El resultado son montones de fotos y mas fotos porque no había otra cosa mas interesante que hacer.
La vida en un país nuevo es interesante si se va con un sentido o propósito, porque cuando se esta en extrema vagancia como yo, cualquier detalle cultural salta a la visa, como si la gente es o no desagradable, por ejemplo me he dado cuenta que aquí ser turista es una ofensa, a la hora de subirse a un taxi y dar la dirección, mas te vale saber la dirección exacta a donde vas porque si no el taxista termina gritándote durante todo el trayecto porque no sabes indicarle con precisión, y le importa un rábano el que tu le expliques que no conoces la cuidad todavía y que acabas de llega apenas hace solo poco mas de una semana.
Cosas que se le perdonan a un turista en nuestro país, por la lógica razón que es turista, recién llegado y aun tiene muchas cosas que aprender, aquí no vale nada de esto, ser turista equivale a hacerles perder el tiempo tratando de explicarte cosas que deberías de saberlas.

Entonces después de varias gritadas y groserías, las cosas que deberías de ver como simples aventuras son las mismas cosas que te hacen pensar dos veces si de verdad quieres salir de la casa, ¿acaso vale la pena salir de tu comfortable sillón, para ir a enfrentarte a un mundo hostil?

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